Todo llega a su tiempo al que sabe cómo…

12-4 “Todo llega a su tiempo al que sabe cómo esperar”. León Tolstói (Yásnaia Poliana, 28 de agostojul./ 9 de septiembre de 1828greg.-Astápovo, en la actualidad Lev Tolstói, provincia de Lípetsk, 7 de noviembrejul./ 20 de noviembre de 1910greg.).


Reflexión:
Todo llega; todo pasa.
La ansiedad es enemiga de las grandes causas, pues quien se desespera y toma decisiones con la cabeza caliente, corre el enorme riesgo de equivocarse. Riesgo que todos corremos cuando asumimos posturas, pero que en lo referidos casos, se potencialIza.
La expresión “La prudencia hace verdaderos sabios” que repetimos en época navideña dentro del marco de las oraciones que según nuestras tradiciones hacemos frente al pesebre, no es una frase más o de cajón. Es una verdad inexpugnable, que siendo aplicada, nos ayuda a evitar muchos tropiezos, y a avanzar con pasos de gigante de cara a los objetivos que nos trazamos.
Las cosas no llegan ni antes ni después. Llegan en el momento justo, indicado y propicio. Y esos, que son los tiempos de Dios como muchos dicen, son los tiempos ideales, para todo aquel que sabe esperar.
No pretendamos que las cosas se den antes de tiempo. Tampoco postergarlas para más allá del momento en que deban llegar. Eso si, trabajemos sin descanso por lo que soñamos, sin dejar nuestro futuro a la suerte; o en últimas creyendo que la suerte es proporcional al trabajo, de tal manera, que si madrugo más que los demás y trasnocho más que los demás; y me esfuerzo más que los demás; definitivamente tendré más suerte que los demás.
Biografía:
Fue un novelista ruso, considerado uno de los escritores más importantes de la literatura mundial. Sus dos obras más famosas, Guerra y paz y Ana Karenina, están consideradas como la cúspide del realismo ruso, junto a obras de Fiódor Dostoyevski.
Tolstói nació en Yásnaya Poliana, la finca que poseía su familia en la región de Tula (Rusia). Los Tolstói eran una conocida familia de la antigua nobleza rusa. León fue el cuarto de los cinco hijos del conde Nikolái Ilich Tolstói y la condesa Mariya Tolstaya (Volkónskaya). En 1844, comenzó a estudiar Derecho y Lenguas Orientales en la Universidad de Kazán, pero pronto abandonó sus estudios y regresó a Yásnaya Poliana, para luego pasar gran parte de su tiempo entre Moscú y San Petersburgo. Durante este periodo de su vida, su intención fue buscar un empleo o un casamiento conveniente. En aquel período de indecisiones, acosado de deudas contraídas en el juego, se declara la Guerra de Crimea y su hermano Nikolái, el teniente de artillería, lo insta a ir con él al Cáucaso, en el Valle del Térek. Al llegar a la stanitsa, Tolstói se desilusiona y se arrepiente de su viaje. Pocos días después, acompaña a su hermano que debía escoltar un convoy de enfermos, hasta el fuerte de Stary-Yurt. Cruzan las fuentes termales de Goriachevodsk donde Tolstói, algo reumático, aprovecha para tomar baños termales y donde conoce a la cosaca Márenka, idilio que reaparece en su novela Los cosacos.Tolstói no pertenecía al ejército, pero en una de las campañas de la Guerra de Crimea, el comandante, príncipe Aleksandr Bariátinski, repara en él y tras unos exámenes Tolstói ingresa a la brigada de artillería, en la misma batería que su hermano, como suboficial. Tiempo después consigue permiso para una cura reumática en las aguas termales en Piatigorsk, donde, aburrido de pasar largas horas encerrado en su habitación, se dedica a la escritura. El 2 de julio de 1852, termina Infancia y fruto de su estancia escribe La tala del bosque y los Relatos de Sebastópol.Poco después de ser testigo del sitio de Sebastópol, donde los muertos y heridos en combate o por enfermedad alcanzaron el número de 102 000,[6] se reintegró a la frívola vida de San Petersburgo, sintiendo un gran vacío e inutilidad.

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