“Sin fe, nada es posible. Con ella, nada…

11-8 “Sin fe, nada es posible. Con ella, nada es imposible”. Mary Jane McLeod Bethune (10 de julio de 1875 – 18 de mayo de 1955).

Reflexion:

Sin Fe, la vida sería aburrida, tediosa, carente de esperanza y hasta llena de amargura.

Con Fe, la vida está repleta de expectativas, opciones, posibilidades, alternativas, ilusiones y por supuesto felicidad y esperanza.

Sin Fe nada es posible. Las posibilidades reales y hasta las lejanas, las aniquilamos cuando no estamos embargados de ella,y las condenamos incluso contra todos los pronósticos a que no se realicen, pues la ausencia de la Fe, opera como si se tratara de un castrador o incinerador de sueños.

Con Fe por el contrario, nada es imposible. De hecho lo imposible se vuelve posible, y lo difícil o lejano, se vuelve fácil o accesible y cercano.

Que nos falte todo en la vida, menos la Fe. Y no porque creamos que con ella se mueven montañas. Sino porque al tenerla, La Fe es la montaña misma.

La capacidad que tenemos como seres humanos de regenerarnos, sanarnos, aliviarnos, y superarnos a sí mismos, es increíblemente extraordinaria. Pero esa capacidad no se desarrolla, si no nos acompaña la Fe. Y para tener Fe, una Fe verdadera e inquebrantable, lo mínimo que tenemos es que creer en esa fuerza divina que quita, pone y dispone.

Y aunque la Fe, pareciere ser antagónica a la vista, pues debemos creer incluso sin ver, y es esa la expresión que mejor identifica o describe a la Fe, pues no sobra pedirle a Dios que nos ayude a abrir los ojos para percibir su majestad, como se dice en el Salmo 118: “Ábreme, Señor, los ojos y contemplaré las maravillas de tu voluntad”.

Biografía:

Fue una educadora y activista de los derechos civiles estadounidense reconocida por fundar un colegio para estudiantes afroamericanos en Daytona Beach, Florida que posteriormente se convirtió en la Universidad Bethune-Cookman, y por haber sido asesora del presidente Franklin D. Roosevelt.
Mary McLeod Bethune.

Nacida en Carolina del sur de padres que habían sufrido la esclavitud, tuvo un temprano interés en su propia educación. Con la ayuda de benefactores, Bethune asistió a la universidad con la idea de ir como misionera al África. Cuando tal objetivo no pudo cumplirse, fundó una escuela para niñas negras en Daytona Beach, cuya calidad sobrepasó largamente la habitual para escuelas de afroamericanos y rivalizó con las de los blancos. La institución pasó de tener seis estudiantes inicialmente a convertirse en mixta y sentar las bases de lo que sería la Universidad Bethune-Cookman.
Bethune trabajó sin descanso para asegurar la financiación de la escuela, y la usó como muestra para turistas y donantes de lo que los negros educados podían hacer. Fue presidente de la institución desde 1923 hasta 1942, y desde 1946 a 1947, en ese momento una de las pocas mujeres rectoras universitarias en el mundo.
Participó además de clubes de mujeres, y allí su liderazgo le permitió alcanzar relevancia nacional. Trabajó para la elección de Franklin D. Roosevelt en 1932, e integró su gabinete negro, tramitando las cuestiones de la gente de color ante la administración Roosevelt mientras difundía el mensaje del presidente a los negros, que tradicionalmente habían sido votantes republicanos. Luego de su muerte, el columnista Louis E. Martin dijo:
Dio fe y esperanza como si fueran píldoras y ella algún tipo de médico”.

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