“Quiéres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus…

1-8 “Quiéres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes sino en disminuir tu codicia”. Epicuro (Samos, aproximadamente 341 a. C. – Atenas, 270 a. C.).

Reflexion:

El dicho popular dice, que rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita.

De lo relativo que hay en la vida, es la riqueza; apenas el pasado lunes, un buen amigo me hablaba de ello, y me recreaba un paisaje tan cierto como desolador, de personas que tienen abundancia material, pero que se encuentran escasos de salud.

Que es ser rico? Acaso queremos ser ricos? Parecen preguntas insensatas, por no decir que estupidas, pues todos queremos vivir mejor, y los bienes materiales ayudan a proporcionar bienestar. Sin embargo, si aprendemos cada vez a conformarnos con menos, y a potencializar lo poco que tenemos, ahorrando y suprimiendo gastos suntuosos e innecesarios, nos rendirá cada vez mucho más aquello que poseemos.

No nos afanemos por aumentar nuestros bienes, sino por el contrario, por disminuir nuestra codicia, que es ese deseo vehemente de poseer muchas cosas, especialmente riquezas o bienes.

Si dejamos de ser codiciosos, y hacemos un inventario de lo que tenemos, aprenderemos a sacarle mayor provecho y rédito a nuestros activos, haciendo que poco, produzca o rente mucho; mucho más de lo que producen cantidades de bienes, que por no administrarlos ni prestarles atención, tienden es a depreciarse y cada día a valer menos, convirtiéndose en cargas impositivas.

Biografía:

También conocido como Epicuro de Samos, fue un filósofo griego fundador de la escuela que lleva su nombre (epicureísmo). Los aspectos más destacados de su doctrina son el hedonismo racional y el atomismo. Influido por Demócrito, Aristóteles y los cínicos, se volvió contra el platonismo y estableció su propia escuela, conocida como «El Jardín», en Atenas, donde él permitió la entrada de mujeres, prostitutas y esclavos a la escuela.
Frase de Epicuro que nos insta a frenar nuestra ambición para poder disfrutar de lo que tenemos.

efendió una doctrina basada en la búsqueda del placer, la cual debería ser dirigida por la prudencia. Se manifestó en contra del destino, la necesidad y el recurrente sentido griego de fatalidad. La naturaleza, según Epicuro, está regida por el azar, entendiendo este como ausencia de causalidad. Solo así es posible la libertad, sin la cual el hedonismo no tiene motivo de ser. Manifestó que los mitos religiosos amargan la vida de los hombres. El fin de la vida humana es procurar el placer y evadir el dolor; siempre de una manera racional y evitando los excesos, pues estos provocan un sufrimiento posterior. Los placeres del espíritu son superiores a los del cuerpo, y ambos deben satisfacerse con inteligencia, procurando llegar a un estado de bienestar corporal y espiritual al que denominó ataraxia (ἀταραξία).
Criticaba tanto el desenfreno como la renuncia a los placeres de la carne, y argüía que debería buscarse un término medio y que los goces carnales deberían satisfacerse, siempre y cuando no conllevaran un dolor en el futuro. La filosofía epicúrea afirma que la filosofía debe ser un instrumento al servicio de la vida de los hombres, y que el conocimiento por sí mismo no tiene ninguna utilidad si no se emplea en la búsqueda de la felicidad.
Aunque la mayor parte de su obra se ha perdido, conocemos bien sus enseñanzas a través de la obra De rerum natura, del poeta latino Lucrecio (un homenaje a Epicuro y una exposición amplia de sus ideas), así como a través de algunas cartas recogidas por Diógenes Laercio y fragmentos rescatados.

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