Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre…

6-4 “Pocas veces pensamos en lo que tenemos; pero siempre en lo que nos falta”. Arthur Schopenhauer (Gdansk, 22 de febrero de 1788-Fráncfort del Meno, Reino de Prusia, 21 de septiembre de 1860).


Reflexión:
Los seres humanos tenemos la mala costumbre de no valorar lo que tenemos y desear lo que no está al alcance.
Aparentemente son más las cosas de las que carecemos, y muy pocas las que poseemos. Sin embargo, dicha visión no corresponde a la realidad.
Todo el día desde que despertamos y hasta cuando nos disponemos a descansar; e incluso, mientras descansamos; gozamos de un cúmulo de bienes y activos que hacen de nuestra vida una historia feliz, sin perjuicios de las dificultades y vicisitudes que son la excepción y no la regla.
Lo que nos hace falta es excepcional y eventual; el problema es que le damos en la vida mucho más realce a esos desafortunados momentos, que a los demás, que son los que constituyen la regla, y en los cuales gozamos de alegría, bienestar y felicidad.
Para ser feliz, es necesario valorar lo que tenemos y no darle tanta importancia a lo que nos falta. Pocas veces pensamos en lo que hemos acumulado; pero siempre o caso siempre pensamos, en ese centavo que nos hace falta para completar el peso. Esta manera de proceder y actuar, debemos cambiarla, no solamente porque debemos ser agradecidos con la vida y con todas las cosas que nos proporciona; sino también por salud mental, pues si nos concentramos en los episodios difíciles, viviremos atormentados, amén, de que ponderando en demasía dichos desafortunados instantes, corremos el riesgo, de que se conviertan en tendencia, o invoquen la ocurrencia de otros momentos bajo esa misma línea negativa, como si se tratara de un imán, que atrae una desafortunada racha.
Invirtamos la ecuación. Pensemos mucho más en lo que tenemos, y mucho menos o prácticamente nada, en lo que carecemos. Bajo esta línea, la abundancia será cada vez mayor; y las carencias se reducirán a su mínima expresión, o incluso, desaparecerán.
Biografía:
Fue un filósofo alemán, considerado uno de los más brillantes del siglo XIX.
Su filosofía, concebida esencialmente como un «pensar hasta el final» la filosofía de Schopenhauer, es deudora de Platón y Spinoza, sirviendo además como puente con la filosofía oriental, en especial con el budismo, el taoísmo y el vedanta. En su obra tardía, a partir de 1836, presenta su filosofía en abierta polémica contra los desarrollos metafísicos postkantianos de sus contemporáneos.
Su trabajo más famoso, Die Welt als Wille und Vorstellung (El mundo como voluntad y representación), constituye desde el punto de vista literario una obra maestra de la lengua alemana de todas las épocas. Supone además una de las cumbres del idealismo occidental y del pesimismo profundo, que perdura en la obra de escritores y pensadores de los siglos XIX y XX, de la talla de Philipp Mainländer, Richard Wagner, León Tolstói, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Thomas Mann, Carl Gustav Jung, Albert Einstein, Otto Weininger, Otto Rank, Erwin Schrödinger, Ludwig Wittgenstein, Albert Caraco, Jorge Luis Borges, Pío Baroja, August Strindberg, Émile Cioran, Samuel Beckett, o Miguel de Unamuno , entre otros.
Schopenhauer, poco dado en principio a las licencias especulativas del idealismo alemán, tomó como base de su propio sistema el criticismo de Kant. Sin embargo, mientras el Kant de la primera crítica negaba radicalmente la posibilidad de conocer el noúmeno o cosa en sí (Ding an sich), Schopenhauer sostuvo que mediante la introspección era posible acceder al conocimiento esencial del yo. Identificó a este con un principio metafísico al que denominó «voluntad» o «voluntad de vivir» (Wille zum Leben). Por otra parte, redujo los doce conceptos puros a priori del entendimiento (categorías) del sistema kantiano a uno sólo: el principio de razón suficiente, que se subdivide en cuatro formas: el principio de razón suficiente del devenir o de la causalidad que se corresponde con la representación empírica, el principio de razón suficiente del conocer que se corresponde con la verdad lógica, el principio de razón suficiente del ser que se corresponde con la geometría y la aritmética, y el principio de razón suficiente del obrar que se corresponde con el conocimiento de sí.

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