“Nunca pienses que lo sabes todo. Por muy alto que…

22-8 “Nunca pienses que lo sabes todo. Por muy alto que te valores, ten siempre el coraje de decirte a ti mismo, soy un ignorante”. Iván Petrovich Pávlov (Riazán, 14 de septiembrejul./ 26 de septiembre de 1849greg. Leningrado, 27 de febrero de 1936).

Reflexion:

Cuanto más aprendemos, más nos descubrimos a sí mismos, y de paso, nos enfrentamos a nuestras falencias.

Dicho de otra manera, parte de lo que aprendemos cada vez que nos esforzarnos, es conocernos, y cuando lo logramos, nos sorprendemos de lo frágiles e ignorantes que somos.

Pensar que lo sabemos todo, no solo es irreal y utópico, sino que también constituye una soberana majadería. Nunca debemos creérnoslo. Y si por un instante fugaz ello ha pasado por nuestra mente, ocupémonos de rectificar, para que el oso presuntuoso, no se siga prolongándo por más tiempo, so pena de posar de dementes o desquiciados.

Tener amor propio y valorarnos es algo que no está mal, y por el contrario, resulta imprescindible y necesario. Sin embargo por muy grande que tengamos ponderada la autoestima, y por muy alta que esté dimensionada nuestra propia valoración, debemos tener el coraje de decirnos a nosotros mismos, que somos ignorantes.

Decirlo no nos debe jamás avergonzar. Es una condición homogénea y generalizada que a todos nos acompañan. Incluso a los más intelectuales y eruditos. Cuando se esconde u oculta, denota arrogancia y sobradez. Cuando se reconoce y expone, evidencia humildad y sensatez.

Que el reconocimiento que tengan de nosotros sea por la sensatez y la humildad, por cierto cada vez más escasa en estos tiempos.

Reflexion:

Biografía: fue un fisiólogo y psicólogo ruso. Era hijo de Piotr Pávlov (1823-1899), patriarca ortodoxo, y Varvára Uspénskaya (1826-1890). Comenzó a estudiar teología, pero la dejó para empezar medicina y química en la Universidad de San Petersburgo, siendo su principal maestro Vladímir Béjterev. Tras terminar el doctorado en 1883, amplió sus estudios en Alemania, donde se especializó en fisiología intestinal y en el funcionamiento del sistema circulatorio, bajo la dirección de Ludwid y Haidenhein.
En 1890 obtuvo la plaza de profesor de fisiología en la Academia Médica Imperial y fue nombrado director del Departamento de Fisiología del Instituto de Medicina Experimental de San Petersburgo. En la siguiente década centró su trabajo en la investigación del aparato digestivo y el estudio de los jugos gástricos, El científico dedicó más de 10 años a aprender a hacer orificios en el tracto intestinal. Era una operación muy complicada, ya que el jugo gástrico al salir del intestino corroía los tejidos de éste y los de la pared abdominal. La técnica de Pávlov se basaba en introducir un tubo metálico por una pequeña incisura. Era imprescindible una sutura habilidosa de la piel y de la membrana mucosa y cerrar la salida de la cánula con un tapón. De esta manera pudo obtener jugo gástrico de cualquier parte del tracto intestinal, desde las glándulas salivales hasta el intestino grueso, trabajos por los que ganó el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1904, convirtiéndose así en el primer ruso que recibió esta distinción, Los resultados de las investigaciones de Pávlov fueron publicadas en 1897 en el libro The Work of the Digestive Glands.

Pávlov es conocido sobre todo por formular la ley del reflejo condicional que, por un error en la traducción de su obra al idioma inglés, fue llamada «reflejo condicionado», la cual desarrolló a partir de 1901 con su asistente Iván Filíppovich Tolochínov, al tiempo que en EE. UU. Edwin Burket Twitmyer realizaba observaciones similares. Pávlov observó que la salivación de los perros que utilizaban en sus experimentos se producía ante la presencia de comida o de los propios experimentadores, y luego determinó que podía ser resultado de una actividad psicológica, a la que llamó «reflejo condicional». Esta diferencia entre «condicionado» y «condicional» es importante, pues el término «condicionado» se refiere a un estado, mientras que el término «condicional» se refiere a una relación, que es precisamente el objeto de su investigación.

Realizó el conocido experimento consistente en hacer sonar un metrónomo (a 100 golpes por minuto, aunque popularmente se cree que empleó una campana) justo antes de dar alimento en polvo a un perro, llegando a la conclusión de que, cuando el perro tenía hambre, comenzaba a salivar nada más al oír el sonido del metrónomo (aparato que en ocasiones usan los músicos para marcar el ritmo). Tolochinov, que llamó al fenómeno «reflejo a distancia», comunicó los primeros resultados en el Congreso de Ciencias Naturales en Helsinki en 1903. Posteriormente ese mismo año, Pávlov realizó una exposición detallada de los resultados en el 14º Congreso Médico Internacional en Madrid, donde leyó su trabajo bajo el título The Experimental Psychology and Psychopathology of Animals.

La Guerra civil rusa y la llegada de los bolcheviques no influyeron en sus investigaciones. A pesar de no sentir simpatía por el nuevo régimen, no sufrió represalias por parte de los comunistas. Después de la Revolución de Octubre fue nombrado director de los laboratorios de fisiología en el Instituto de Medicina Experimental de la Academia de Ciencias de la URSS. En cierta ocasión llegó a declarar: «Por este experimento social que están realizando, yo no sacrificaría los cuartos traseros de una rana.» No hay evidencia de que se haya involucrado en la Revolución de Octubre ni, en general, en el movimiento comunista.
En la década de 1930, volvió a destacarse al anunciar el principio según el cual la función del lenguaje humano es resultado de una cadena de reflejos condicionados que contendrían palabras.

La fundación del conductismo como tal ha sido criticada por algunos filósofos y psicólogos al considerarla una escuela de la Psicología que se centra en la interacción entre el comportamiento y el ambiente, y cómo se puede aprender.

En agosto de 1935 la Unión Soviética celebró el Congreso Mundial de Fisiología en Moscú y Leningrado con la asistencia de más de 900 científicos del mundo. Iván Pávlov fue nombrado como el fisiólogo más importante del mundo. Pávlov clausuró las jornadas con un emotivo discurso: «Mi vida entera se compone de experimentos, nuestro gobierno también experimenta, solo que a más alto nivel».
El 27 de febrero de 1936 Iván Pávlov murió de neumonía. Está enterrado en San Petersburgo.

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