Busqué oír la voz de Dios y subí al campanario más alto, pero…

14-4 “Busqué oír la voz de Dios y subí al campanario más alto, pero Dios me dijo: ‘Desciende de nuevo, yo habito entre el pueblo”. John Henry Newman (Londres, 21 de febrero de 1801 – Birmingham, 11 de agosto de 1890).

Reflexión:

Hoy a iniciado la semana Mayor. Época de reflexión. Tiempo para refundar nuestra veces fría relación en muchos momentos con Dios, y de acércanos mucho más a él.

De la misma manera como sacamos tiempo para cumplir tantos compromisos terrenales, lo mínimo que podemos hacer, es incluir dentro de nuestra agenda de compromisos, un espacio amplio y generoso para compartir y refrescar las vivencias y la palabra del creador.

A diferencia de muchas cosas o personas que buscamos en la vida, y que a veces no encontramos o se tornan esquivas; siempre que lo buscamos a él, lo hallaremos, como si estuviera siempre presente de nuestro llamado.

No tenemos que empinarnos, para pretender verlo por encima de nuestra altura. Tampoco tenemos que ponernos lentes especiales, como si tuviéramos miopía, pues en efecto, no solo es gigante, sino que no está tan lejano como mucho creen, al pretender hallarlo o identificarlo con binoculares o telescopio.

No tenemos que subir al campanario. Ni al Everest o a otra cumbre empinada para verlo.

Si quieres verlo y oírlo, antes que subir, debes de bajar; básicamente descender, pues él habita entre nosotros, en el
Pueblo. Donde todos somos iguales. Donde las diferencias sociales pasan a un segundo plano. Donde la “dignidad”, que es un común denominador que les asiste por igual a los potentados y a los desposeídos, nos ubica en un mismo plano o escenario.

Aunque lo visualizamos en el cielo, donde está su reino, bien puede habitar en nuestros corazones, si solo sí, le damos espacio y cabida.

Aprovechemos esta semana, que por tradición resulta ser una semana de relax y de descanso, para aprender algo de la vida de Jesús. También para acompañarlo en cada una de las conmemoraciones que nos invitan a revivir la tristeza de su pasión y de su enorme sacrificio; como también de la alegría de su resurrección.

Feliz Semana Santa para todos.

Biografía:

Fue un presbítero anglicano convertido al catolicismo en 1845, más tarde elevado a la dignidad de cardenal por el papa León XIII y beatificado en 2010, en una ceremonia que presidió el Papa Benedicto XVI en el Reino Unido. En su juventud fue una importante figura del Movimiento de Oxford, el cual aspiraba a que la Iglesia de Inglaterra volviera a sus raíces católicas. Sus estudios le llevaron a convertirse a la fe de la Iglesia católica. Durante ambos períodos, tanto como anglicano como católico, Newman escribió importantes libros, entre ellos Vía Media, Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, Apologia Pro Vita Sua, y Grammar of Assent. Sus restos se encuentran actualmente enterrados en el pequeño cementerio católico de Rednal, cerca de Birmingham, pero está previsto que sean inhumados de nuevo y trasladados al Oratorio de Birmingham. El 13 de febrero del 2019, el Papa Francisco autorizó la promulgación del decreto del milagro atribuido al beato Cardenal John Henry Newman, último paso para su ceremonia de canonización.

En 1842 se retiró a Littlemore, y vivió bajo condiciones monásticas con un pequeño grupo de seguidores. Su vida fue de gran austeridad física, a la vez que de ansiedad. A sus discípulos les asignó la tarea de escribir sobre la vida de los santos ingleses, mientras que él escribía “Ensayos sobre el desarrollo de la doctrina cristiana”, y poco a poco fue reconciliándose con el credo y la liturgia de la Iglesia católica, gracias a sus estudios sobre la relación de la Iglesia de Inglaterra y la de Roma. En febrero de 1843 publicó un anuncio anónimo en el Diario Conservador de Oxford, una retractación formal de todas las afirmaciones que pronunciara contra Roma. En septiembre predicó su último sermón como anglicano, retirándose de Santa María, en Littlemore.

Dos años después de dejar Santa María, en 1845 se dio cuenta de que sus argumentos sobre la relación de la Iglesia católica con la de Inglaterra eran más fuertes de los que pensaba, y rindiéndose ante la autoridad de su propia argumentación, se convirtió al catolicismo. Fue recibido oficialmente en la Iglesia el 9 de octubre de 1845, y ordenado sacerdote Católico el 1 de junio de 1847, en Roma. Celebró su primera Misa el 5 de junio de 1847. En 1851 Henry Edward Manning, otro importante miembro del Movimiento de Oxford, siguió los pasos de conversión de Newman (también acabará siendo nombrado cardenal de la Iglesia católica).

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